jueves, 11 de febrero de 2010

POST NRO.4- El moho del bosque

El moho del bosque es un ejemplo fascinante de esta teoría. Cuando abundan los alimentos en el suelo del bosque, el moho actúa como un conjunto de células individuales, cada cual independiente de sus vecinas y enfrascada en sus propias tareas. Pero cuando los alimentos escasean, estos individuos se “fusionan” en una entidad colectiva, para transformarse en un ser corporativo que se desplaza por el suelo del bosque, siguiendo formas caóticas para sobrevivir (técnicamente fractales como describo más adelante). De acuerdo a la teoría del caos y a la matemática fractal, las formas aparentemente desordenadas de la naturaleza contienen un concepto muy poderoso llamado autosimilitud, con el cual puede describirse cualquier sistema de la naturaleza.


Ahora bien, normalmente la evolución tiene lugar a un ritmo tan lento que no es perceptible en una escala de tiempo humana. La especie más apta para la supervivencia domina el panorama. Pero a veces ocurre algo que los biólogos llaman “equilibrio interrumpido”. El medio cambia repentinamente, y las especies que habían sido dominantes desaparecen rápidamente y son reemplazadas por otras. La evolución hace un salto cuántico y comienza un nuevo ordenamiento espontáneo. Por ejemplo, los ejércitos de Julio César y de Napoleón operaron con 2000 años de diferencia, pero eran básicamente iguales: ambos dependían de las carretas y los caballos. Setenta años después de la muerte de Napoleón, los trenes a vapor podían alcanzar velocidades de más de 70 kms. por hora.


El sistema feudal que duró 1000 años fue reemplazado rápidamente por el avance de la burguesía que terminó en la revolución industrial y en el capitalismo más dinámico que haya existido jamás, el del siglo XIX. La invención de la ametralladora y el avión fue decisiva para terminar con la Primera Guerra Mundial, y la del radar y la bomba atómica para terminar con la Segunda.

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