jueves, 11 de marzo de 2010

POST NRO.12 El Polímero del Diablo


BENOIT MANDELBROT, probablemente el más grande matemático del caos, concibió el fractal y el concepto de autosimilitud que se deriva de la geometría fractal, observando las exquisitas formas de la naturaleza y apelando a su razón ante la evidencia de que las nubes no son esferas, las montañas no son conos, las líneas costeras no son círculos, la corteza terrestre no es lisa y que el rayo no viaja en línea recta.
MANDELBROT sugiere que la autosimilitud es el medio más poderoso que existe para generar formas, y que la geometría fractal, cuando explica la compleja relación que existe entre el objeto y el observador, tiene el mismo estatus que los otros descubrimientos científicos del siglo XX, la relatividad y la teoría cuántica, que también descubrieron una interdependencia entre el observador y lo observado.


Entusiasmado con su teoría de la geometría fractal, MANDELBROT desarrolló un modelo en el universo de la matemática pura, conocido como el “conjunto de Mandelbrot” y bautizado con cierto temor como el polímero del diablo ya que se lo reconoce como el objeto más complejo de la matemática hasta el momento.



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