miércoles, 5 de junio de 2013

ADN de un sector industrial



De la misma forma en que, de acuerdo a las palabras del gran divulgador científico Isaac Asimov, constituye una paradoja el hecho que, hasta tiempos recientes, el hombre conociera muy poco acerca de su propio organismo, en el ámbito de los negocios se sabe muy poco acerca de la organización de los patrones competitivos de los sectores industriales y su influencia en los escenarios de las sociedades, a pesar de que el germen de la idea fuera propuesto por el genial escocés Adam Smith hace más de 200 años.

En lo que respecta al ser humano, únicamente hace unos 300 años se aprendió algo acerca de la circulación de la sangre, y tan sólo en el curso de los últimos cincuenta años se han entendido las funciones de muchos de los órganos del cuerpo humano. La genética humana es una ciencia reciente, que pudo avanzar espectacularmente en los últimos diez años gracias a la abstracción científica de un modelo que permite explicar la estructura básica del plan arquitectónico del cuerpo humano, modelo básicamente compuesto por piezas de rompecabezas llamadas células, cromosomas, genes y ácidos nucleicos. Las células son el ladrillo básico.


Adentro de las células hay cromosomas, que están formados por genes interconectados entre sí por ADN, un ácido que se encarga de transmitir información, principalmente mediante el transporte de proteínas que producen los genes y de esta manera, un hígado funciona como un hígado, un pelo como un pelo, y una neurona como una neurona. Como es fácil darse cuenta, existe un enorme enigma contenido en la unión de un espermatozoide y un óvulo, que termina resultando en la planificación exacta y sistemática de
divisiones celulares, interconexiones de ADN y mapas generales genéticos que describen a la obra suprema, el ser humano, con el nombre de genoma humano. Todo esto era desconocido hasta hace 20 años, porque era imposible someter a los seres humanos a experiencias de laboratorio para estudiar el genoma y las mutaciones genéticas. En los últimos 100 años, la experimentación se hizo con moscas y gusanos, que ofrecen considerables ventajas con respecto a cualquier animal de laboratorio para el estudio de la herencia genética, ya que se reproducen rápidamente y son muy prolíficas, pueden alimentarse con poquísima comida, tienen tipos de características
hereditarias que pueden ser observadas con facilidad y poseen una dotación cromosómica comparativamente simple: solo cuatro pares de cromosomas por célula.


De la misma manera podríamos razonar que la falta de modelos para explicar la conformación de un patrón competitivo en un sector industrial responde a la corta historia de la existencia de empresas en el ámbito económico (150 años), y al lento proceso de evolución de las empresas en su hábitat. Sin embargo la ciencia de la complejidad desarrollada en los últimos 50 años y también conocida con el nombre de Teoría del Caos, y el rápido desarrollo de la tecnología de hardware y software y de los simuladores de computadora, permitieron acelerar casi todos los modelos de estudio y evaluar resultados en términos probabilísticos.

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