domingo, 2 de junio de 2013

Curvas suaves y rugosas



Los modelos que involucran curvas y superficies “suaves” tienen una gran ventaja: son susceptibles al análisis matemático.

La geometría que hoy se utiliza cotidianamente y que se enseña en el colegio, fue inventada hace 2500 por Euclides, y recurre a elementos representativos como la recta y el círculo, que permiten estudiar objetos con bordes y caras “suaves”. Sin embargo, la observación más simple del mundo real arroja como resultado que esa abstracción “suave” tiene poco que ver con las exquisitas formas naturales. Una montaña no es un cono perfecto con una superficie tersa y suave, y una nube no se parece a una suave elipsoide ideal. La costa de una isla y el rayo en una tormenta son otros ejemplos de fracturas de la “suavidad” teórica de la geometría euclideana.

Es necesario contar con otro tipo de curvas, con estructuras de mayor complejidad, con multiplicidad de arrugas, circunvoluciones
e irregularidades en distintas escalas. Estas formas son los fractales y la geometría tradicional no sirve para tratarlos y es necesario desarrollar otra clase de geometría. De la misma manera en que el hombre común se mueve en su ambiente diario sin entender casi nada acerca del universo, el
hombre de negocios toma decenas de decisiones diarias sin comprender nada de la “física atómica” de los negocios. Casi nadie dedica al menos unos minutos por día a preguntarse acerca del mecanismo que genera la luz solar que hace posible la vida, o acerca de la gravedad que nos ata a la tierra y que si no existiera seríamos lanzados al espacio, o acerca de las múltiples estructuras atómicas de las que estamos constituidos y de cuya estabilidad y funcionamiento exacto de acuerdo a un plan genético (genoma) dependemos de manera fundamental para seguir vivos.

En el mundo de los negocios ocurre algo similar. Pocos hombres de negocios, aún los más instruidos en temas estratégicos dedican tiempo a pensar en forma rigurosa y científica acerca de la estabilidad de su sector industrial, acerca de los cambios de valor que experimentan una o varias compañías del sector ante cambios en variables que se consideran irrelevantes, o acerca de
la génesis y evolución del sistema de información más poderoso que existe para un empresario, que es el sistema de precios. Más bien estas cosas quedan relegadas como “irrelevantes” frente a las urgencias concretas de producir resultados y caja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario