sábado, 22 de junio de 2013

La paradoja del gato de Schrödinger




Están por cumplirse 100 años de la propuesta de Bohr para determinar un modelo del átomo, que permitió entre otras cosas el desarrollo de la mecánica cuántica y de la más grande escalada de ciencia y tecnología en la aventura humana.

La mecánica cuántica está rodeada de gran cantidad de paradojas, implícitas en su particular forma de proponer la estructura del mundo que nos rodea. Según ella, no puede predecirse de antemano el estado de un sistema, sólo su probabilidad de ocurrencia. 

Erwin Schrödinger propuso en 1935 un experimento teórico inquietante. Si se pone en una caja cerrada y sin ventanas un gato y un dispositivo que contiene una partícula radioactiva con una probabilidad de 50% de disolverse accionando un veneno mortal para el pobre gatito, desde el punto de vista de la mecánica cuántica, la superposición de estados probables determina que en un momento dado, el gato puede estar vivo y muerto a la vez. Sin embargo, lo que cuenta es la realidad para nosotros, entonces, nosotros esperamos abrir la caja y ver si el gato está vivo o muerto, sin importarnos en lo más mínimo el tema de las probabilidades y las superposiciones de estado o función de onda de la mecánica cuántica.

Ahí está el problema: el estado del gato es altamente dependiente de la intervención de un observador.

Ver interpretaciones de la paradoja del gato de Schrödinger

Nuevas interpretaciones hablan de "absorciones" y de fugas del marco del continuo espacio-tiempo.

Lo cierto es que el management sigue interpretando a sus sistemas sin la intervención de observadores externos, utilizando la física clásica e ignorando un mundo complejo y plagado de superposiciones...



No hay comentarios:

Publicar un comentario