lunes, 19 de agosto de 2013

El punto de inflexión estratégica



Cuando un cambio en la forma en que se comporta cierto elemento de una empresa adquiere una magnitud mayor que lo que la empresa está acostumbrada a soportar, todo se torna impredecible.  En presencia de lo que Andy Groove define en su libro “Sólo los paranoides sobreviven” como la fuerza 10x (cambio diez veces superior al habitual), en la empresa pasan cosas que nunca habían pasado antes, y no reacciona a sus decisiones como lo hacían antes.

 La influencia de esta transición sobre la empresa es muy profunda y la forma en que la empresa la maneje determinara su futuro.

A esto Groove lo denomina “punto de inflexión estratégica”. De pronto el guía de la excursión empieza a inquietarse por la falta de letreros indicadores u otras señales conocidas. Le cuesta, porque es el líder, pero debe admitirlo: “pues sí, creo que estamos perdidos”. En una empresa, el equivalente a ese momento es el punto de inflexión estratégica. Es la misma imagen del equilibrio interrumpido que marcaba Thurow. La empresa se debate en el medio de la incertidumbre, sin saber siquiera contra quién está compitiendo.



Groove recomienda el “test de la bala de plata”. Si Ud. tuviera una sola bala en su carabina ¿para cuál de sus numerosos competidores la reservaría? 

La respuesta a esta pregunta debería ser visceral y rápida. Nadie debiera dudar de quién es su principal competidor. Cuando la respuesta deja de ser clara y algunas de las personas del team gerencial dirigen la bala de plata a competidores que no merecían anteriormente este tipo de atención -o que ni siquiera se los considerara por ser de otros sectores (sustitutos)- estamos en un punto de inflexión estratégica.

¿Ud. está seguro, sin dudar un instante, de quién es realmente su competidor?

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