jueves, 1 de agosto de 2013

¿Qué momento angular tiene tu empresa?



En 1687 Newton había establecido la teoría de la gravitación universal, según la cual todo cuerpo en el Universo atraía a cualquier otro con una fuerza proporcional al producto de las masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que separa a ambos.

Teóricamente sería posible recurrir a la ley de la gravitación universal para predecir el movimiento de cualquier objeto del Universo bajo la influencia gravitatoria de todos los demás. Sin embargo, las ecuaciones que hay que plantear para estudiar los movimientos de solo tres cuerpos relacionados gravitatoriamente son tan complicadas, que no admiten una solución completa. ¿Qué decir entonces acerca de un sistema solar que consiste en una docena de cuerpos mayores y un número incontable de objetos menores (satélites, asteroides, cometas)?

El astrónomo francés Pierre Simon de Laplace en 1799 demostró que si bien las perturbaciones introducían pequeñas variaciones en las órbitas planetarias, estas variaciones eran periódicas, es decir, se producían en una dirección y luego en la otra, con lo cual, a la larga, la forma media de la órbita permanecía constante. O sea, el sistema solar se encuentra en equilibrio dinámico.

Ahora bien, si la atracción gravitatoria del Sol fuese la única fuente de movimiento en el sistema solar, los planetas reaccionarían desplomándose inmediatamente hacia él. El hecho de que giren alrededor de él, y lo mismo todos los demás cuerpos, significa que cada uno de estos cuerpos posee además un movimiento más o menos perpendicular a la fuerza de gravitación del Sol.


Cualquier objeto en rotación posee una propiedad llamada “momento angular”, que depende de su masa, de la velocidad del movimiento circular y de la distancia que separa al cuerpo del centro alrededor del cual gira.

En el Siglo XIII, los físicos vieron claramente que el momento angular ni se creaba ni se destruía, pero que podía transferirse, sin pérdidas ni ganancias de un cuerpo a otro. Esta es la “Ley de conservación del momento angular”.
Hay momentos angulares en sentido horario y en sentido anti horario. Cabría suponer por ejemplo, que en un principio el Universo no contenía momento angular alguno, pero que durante el proceso de formación, ciertas porciones adquirieron una de las variedades y el resto la otra.

Si miramos el sistema solar desde arriba, vemos que el Sol, la Tierra y la mayoría de los cuerpos del sistema giran en dirección contraria a las agujas del reloj. Esto significa que el sistema solar no posee cantidades iguales de los dos tipos de momento angular, es decir, el sistema solar posee gran cantidad de momento angular.

En algún otro lugar del Universo debería haber algún otro sistema que lo compense.

Trasladando este análisis al ámbito empresario, vemos que hay sectores industriales (sistemas solares) sin momento angular (acero, petróleo, commodities en general), y otros sectores industriales (como nuestro sistema solar) con muchísimo momento angular, como el sector de las comunicaciones, internet, videojuegos, software para dispositivos móviles, energías alternativas, reciclado de residuos, tratamiento del agua…

Estos sectores están en desequilibrio dinámico. En alguna otra parte del mercado hay un sistema compensador. Mientras la influencia de este sistema no se haga notar, el sector seguirá generando innovación y rentabilidad. De la misma manera en que habrá vida en la Tierra mientras nuestro sistema solar no encuentre un sistema compensador.




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