viernes, 23 de agosto de 2013

Sistemas compuestos por seres humanos

La misma premisa del efecto mariposa puede aplicarse para estudiar la estrategia empresaria. La creciente aceptación de la teoría del caos en círculos intelectuales, es posible por el desarrollo espectacular de las computadoras, situación que solo podría explicarse con el efecto mariposa. Para que tengamos una idea aproximada de esta situación, la capacidad de memoria a bordo del cohete Apolo 13 era inferior a la de la mayoría de los teléfonos celulares que llevamos hoy en el bolsillo…
Simplemente intentemos imaginar lo que puede estar gestándose en “la nube” con billones de mariposas aleteando desde sus dispositivos móviles y variando el estado del stock de información disponible en cada segundo que pasa. La maldición de TERMINATOR a la vuelta de la esquina.


Sin embargo, al estudiar la estrategia empresaria el razonamiento incorpora nuevas variables de complejidad, porque o solamente debemos evitar la eliminación de alteraciones irrelevantes y la tendencia a sobre simplificar el problema con aproximaciones lineales, sino que ahora también tenemos que considerar que en los sistemas que vamos a estudiar, los operadores no son ni electrones, ni moléculas de aire, ni frentes de tormenta originados por la presencia de vapor de agua en la atmósfera, sino seres pensantes (al menos muchos de ellos).
Son muy buenos los trabajos de George Soros, que de acuerdo a mi criterio se inscriben directamente en la teoría del caos. Soros aceptaba la mayor parte de las argumentaciones de Karl Popper, filósofo y científico que publicó su obra cumbre, “La sociedad abierta y sus enemigos”, en 1944. Sin embargo, presentaba una gran objeción acerca de lo que Popper llamaba la “unidad del método”, es decir, la afirmación de que los métodos y los criterios válidos para el estudio de los fenómenos naturales son igualmente válidos para el estudio de los acontecimientos sociales. Según Soros, existe una diferencia fundamental entre ambos: los acontecimientos estudiados por las ciencias sociales tienen participantes que piensan, y los fenómenos naturales no los tienen.


Existe algo así como una “inestabilidad propia” intrínseca a los sistemas de mercado. Los pronosticadores lineales creen que los mercados tienden al equilibrio, y en realidad, la teoría del equilibrio en la economía se basa en una falsa analogía con la física.

Los objetos físicos se mueven como se mueven independientemente de lo que cualquiera piense. Pero los mercados intentan predecir un futuro que está supeditado a las decisiones que las personas toman en el presente. En vez de limitarse a reflejar pasivamente la realidad, los mercados crean activamente la realidad que, a su vez, están reflejando. Hay una conexión bidireccional entre las decisiones actuales y los acontecimientos futuros, y dicha conexión se llama “reflexividad”.

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