viernes, 16 de agosto de 2013

Somos como un gran pez que ha sido sacado del agua...



El 9 de Noviembre de 1989 el gobierno de la entonces República Democrática Alemana (RDA), levantó las restricciones de paso y emigración a Occidente. Pocas horas después, miles de alemanes de ambos lados se congregaron ante la barrera que los había separado durante 28 años. El Muro de 47 km de longitud y 4 mts de altura alrededor de Berlín Occidental, fue anunciado –al momento de su construcción- como una medida antifascista tomada para evitar una invasión por parte de la República Federal de Alemania, colocando en el lado oriental minas antitanque y construyéndose zanjas que rodeaban todo el Muro.

En realidad el Muro se había construido para mantener aislados a los ciudadanos de la RDA. Entre el establecimiento de la RDA en 1949 y la demolición del Muro en Noviembre de 1989 al menos 70 personas murieron al intentar cruzarlo. Su eliminación fue el símbolo del fin de los regímenes comunistas en Europa Oriental.

Es curioso observar que el Muro tiene la misma edad que el marketing, como disciplina colegiada y relativamente aceptada por el empresariado y la gerencia en el mundo, y probablemente alcancemos a ver que pasa con el marketing algo similar a lo ocurrido con el  Muro de Berlín.

En la conocida ópera rock “The Wall” de la mítica banda de rock inglesa Pink Floyd, el protagonista es condenado por un severo juez (un gusano) a que derriben la pared que él mismo se ha construido a su alrededor a lo largo de su vida, y con la “ayuda” de su entorno (madre, escuela, esposa, estrellato), y a quedar expuesto ante sus pares. Al destruirse su protección, el individuo quedó a merced de las fuerzas del mercado, que era precisamente lo que más temía (“but my friend you have revealed your deepest fear, I sentence you to be exposed before your peers, tear down the Wall!”)



Curiosamente, esta es la misma terrible condena a la que han quedado sometidas la enorme mayoría de las empresas argentinas luego del plan de convertibilidad de los 90s, justamente en momentos en los que el norte desarrollado arreciaba una ola de capitalismo salvaje puesto en marcha en los 80s por lo que George Soros llamaría el “fundamentalismo de mercado” propiciado por la pareja Reagan-Thatcher.

El cambio hay que situarlo en la misma época de la caída del Muro de Berlín, porque este es el símbolo de la derrota del comunismo frente al capitalismo, único sistema en el que tiene sentido una disciplina como el marketing. Pero todo el marketing desarrollado hasta el momento, el que se estudia en las Universidades, fue desarrollad para un capitalismo que tenía un gran competidor, el comunismo, y que ya no lo tiene.

Lester Thurow en su libro “El futuro del Capitalismo” cita una imagen maravillosa:  “Somos como un gran pez que ha sido sacado del agua y se sacude desesperadamente para encontrar un camino de retorno. En semejante situación, el pez nunca se plantea adonde lo llevará el próximo aleteo. Sólo siente que su situación presente es intolerable y que debe intentar hacer algo más”.

Los competidores del capitalismo en el siglo XIX y XX, el fascismo, el socialismo y el comunismo, han perdido. Sin embargo, algo está haciendo temblar los cimientos del capitalismo que se parece a ese pez que aletea para encontrar un camino de retorno a un río que ya no existe.

¿Cómo hace un sistema que considera que hace falta una “entidad” como la “competencia” para hacer que las empresas sean eficientes, si el mismo sistema no tiene competidores?



¿Habrá perdido el capitalismo su capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias?


2 comentarios:

  1. Ahora bien, no están demasiado parametrizado los modelos? Digamos, pensando solamente en nuestro país, reina el sistema capitalista solamente o es un sistema con una base capitalista (sin duda) y matices de socialisto + comunismo?

    Excelente nota Gerard, generó muchísimos disparadores.

    Abrazo,

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  2. Marcos!!!
    Lo que pasa en la Argentina es lo mismo que está pasando en el resto del mundo: un caos de sistemas buscando un orden, porque los modelos tradicionales de análisis ya no sirven para nada. Mirá el desempleo en Europa, la turbulencia en USA, la locura del Medio Oriente, los problemas de crecimiento en China e India, el estancamiento de Japón. El sistema capitalista de los últimos 20 años ha producido la más grande brecha entre ricos y pobres de la historia. Eso está mal, no? Se viene un cambio total del sistema, una revolución. Pero probablemente nosotros no los veamos, porque estos cambios llevan décadas. Mi idea es que todo está guiado por un algoritmo, el algoritmo de Mandelbrot, que explica casi todos los problemas de evolución de la naturaleza. Gracias por tu comentario!

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