domingo, 1 de septiembre de 2013

Sistemas auto-organizativos


En el siglo XV, si le hubieran preguntado a un historiador promedio que dijera cual era el país que a su juicio estaba en mejores condiciones de conquistar y colonizar militarmente el resto del mundo y tomar la delantera económica, sin ninguna duda hubiera contestado sin vacilar que era la China.

Sin embargo, fue Europa el conquistador real, que estaba tecnológicamente muy atrasada con respecto a China. China no tenía las ideologías adecuadas. La innovación estaba prohibida en China por los textos canónicos de Confucio. China no pudo convertirse en un sistema auto-organizativo.

Para comprender el problema de la auto-organización, hay que pensar en una autopista. Mientras conducimos en horas relativamente tranquilas, los demás vehículos apenas nos afectan. Pero en horas pico, el tráfico se pone más pesado y comenzamos a reaccionar e interactuar con los demás conductores. El patrón “total de tráfico” empieza a “conducirnos” a nosotros. El tráfico se ha convertido en un sistema auto-organizativo. Los eslabones aislados son conducidos por el patrón global.


Si una máquina funciona mal, encontrar el problema es relativamente fácil. Se rompió un eslabón en la cadena causa-efecto. Se encuentra el eslabón y se repara. Sin embargo, cuando un sistema auto-organizativo de extrema complejidad como lo es el organismo humano funciona mal, un médico puede diagnosticar que la causa es determinado elemento del sistema, pero en realidad la causa de toda perturbación de nuestra salud siempre es múltiple, porque un organismo viviente está constituido por una apabullante cantidad de lazos de realimentación  Algunos de estos lazos se ocupan de la transmutación de alimentos en energía, otros de la contracción muscular, algunos otros de la regulación de la temperatura corporal, otros de los movimientos de los neurotransmisores, otros de la dilatación del iris del ojo en la oscuridad, mientras que otros aceleran el corazón en presencia de la mujer amada. ¡Qué terrible complejidad!

Y todos ellos interactúan entre sí, generando nuevos elementos que vuelven a interactuar entre sí.



Si no explotamos, es porque somos un sistema auto-organizativo. Cuando alguno de estos eslabones se congestiona, aparece una “enfermedad”.

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